LIBERTAD PARA FRANCIA
Un día nublado de 1754, en Paris...
-¡Va a nacer!-gritó la sirvienta de los Le Vaunce.
Al oír aquello, el señor Le Vaunce salió corriendo y bajó las escaleras para dirigirse a la sala del parto.
-Va a ser un hombrecito que llegará a ser importante en la corte del rey. Espero que se haga buen amigo de Luis XIV-.murmuró para el mismo
Llegó a la sala, justo a tiempo para ver a su hijo.
-¡Es una niña!-dijo la señora Le Vaunce.
-¡Rayos y truenos!-susurró el señor Le Vaunce.
-Se llamará Jeanne, como mi bisabuela-decidió la señora Le Vaunce.
Jeanne crecía rapidísimamente y era la más lista de su clase. Cuanto más crecía ella más crecían su inteligencia y curiosidad.
-Papá ¿tú en que trabajas?-preguntó Jeanne a los 7 años.
-Yo trabajo para la persona más inteligente y generosa que puedas conocer en toda tu vida-le respondió su padre orgulloso de sí mismo.
-¿Y como se llama papi?-dijo Jeanne curiosamente.
-Se llama: rey Luis XIV-le volvió a responder.
-Pues yo creo que ese es malo porque lo dice la gente-Jeanne.
-¡Te voy a echar de casa como repitas eso otra vez!
Ofendida corrió a su cuarto Jeanne y lloro hasta la hora de cenar.
Jeanne llegó a la adolescencia y repitió la misma frase pero ésta vez sí que la echó de casa su padre. Disgustada, se tuvo que ir a vivir con sus tíos.
Se hizo adulta y encontró su amor: Mannon Roland. Cuando se casaron fue el día más bonito de toda la vida de Jeanne. Precisamente el día 11 de abril de 1773 fue el día de la boda y todos los conocidos de ella y Mannon asistieron menos el padre de Jeanne que seguía enfadado con ella. Después de la boda Jeanne y Mannon fueron a vivir a un pueblo llamado Beujolais.
Un día cuando Mannon volvió del trabajo le trajo buenas noticias a su mujer:
-Querida, un compañero de trabajo nos ha invitado a formar parte de un grupo de personas que se reúne todos los viernes a las 20:00 para discutir sobre la injusticia del rey Luis XIV y están intentando organizar una revolución contra él.
-Vale, pero hoy es viernes y son las siete y media de la tarde ¡Tenemos que darnos prisa!-Jeanne.
Corrieron hasta el punto de encuentro y llegaron a una pequeña casa donde alumbraba una luz en un cuarto del segundo piso.
-¡Hola señor y señora!-les saludó un hombre que entraba al mismo tiempo.
-¡Hola a usted también! Perdone que no nos hayamos presentado antes, somos Mannon y Jeanne Roland.
-Yo soy Mon Seuvoia, encantado de conoceros-dijo Mon Seuvoia.
Llegaron a una sala donde había 20 sillas en un círculo y en esas sillas ya se había sentado la gente...
Esa noche discutieron y Jeanne y Mannon se dieron cuenta de que había mucha gente con el mismo punto de vista que ellos.
-¡Una noche fantástica! ¿no querido?-Jeanne.
-Sí, ha sido perfecta-Mannon.
Cada vez venía más gente a las reuniones hasta que llegó el día de revolucionarse.
-¡Escopetas arriba y disparen!-esa noche se escucharon muchos gritos como ese, el de Mannon.
-¡Lo hemos logrado!-repetía una y otra vez Mannon al llegar a casa.
-¿Habéis matado al rey?-preguntó Jeanne insegura.
-¡¡Sí!! ¡¡¡Lo hemos conseguido!!! ¡Viva Francia!-gritó Mannon.
¡VIVA FRANCIA!
Anne
6 comentarios:
Ze polita den ipuina!! Asko gustatu zait.
Ser egingo genuke Frantziako kroasanik gabe.
oso luzea da
anne, nola ez zaizu gustatuko zurea baldin bada...
jajaja anne te an pillao jejej !!wapisima maite zaitut
jeje. EZ zegoen batere iruzkinik horregatik jarri dut hori.
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